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¿Cómo perdonar en pareja? Sanar las heridas y volver a confiar
Perdonar no significa fingir que nada ha pasado. Requiere reconocer el daño, aprender a pedir perdón y encontrar el camino de vuelta al otro. A partir de la experiencia de un matrimonio y de las preguntas de YOUCAT Amor para siempre, este artículo ofrece claves para reconciliarse, dar el primer paso y volver a confiar.
- ¿Qué significa realmente perdonar?
- El perdón necesita tiempo
- Perdonar también es una forma de fidelidad
- Perdonar no significa aceptarlo todo
- ¿Quién da el primer paso?
- Rezar juntos también puede ayudar
- ¿Y tú?
¿Qué significa realmente perdonar?
Cuando alguien a quien quieres te hace daño, ¿te cuesta decirle lo que sientes por miedo a que una conversación difícil os aleje?
Al principio de su relación, Santi Burbano y su esposa, Tati, también tenían dificultades para expresar aquello que les dolía. Por miedo a que hablar de sus heridas pudiera alejarlos, preferían dejar pasar algunas cosas. Con el tiempo, descubrieron que afrontar esas conversaciones les permitía comprenderse mejor. «Hemos tenido conversaciones muy difíciles, de mucho autorreconocimiento y comprensión. Y eso nos ha fortalecido mucho», comparten.
Reconocer una herida es el primer paso para sanarla. Perdonar no consiste en negar lo ocurrido ni en convencerse de que algo no dolió, sino en afrontar la situación con honestidad y buscar una manera de seguir adelante.
En YOUCAT Amor para siempre, la pregunta «¿El perdón también tiene límites?» (pregunta 145, p. 197) recuerda que dos personas imperfectas pueden hacerse daño y necesitan aprender a perdonarse. Ese proceso no siempre es inmediato: puede requerir tiempo, diálogo y paciencia.
El perdón necesita tiempo
No todas las heridas se curan al mismo ritmo. Una persona puede estar preparada para reconciliarse mientras la otra todavía necesita comprender lo sucedido y poner palabras a su dolor. Exigir que todo vuelva a la normalidad enseguida puede aumentar la distancia en lugar de reducirla.
Santi y Tati han aprendido a dar espacio al otro, sin exigirle que deje de estar triste o enfadado de un momento a otro. Esta actitud conecta con «diez pasos de la reconciliación» (pp. 198-199), donde YOUCAT Amor para siempre invita a escuchar sin interrumpir, compartir el dolor en lugar de lanzar reproches y darse el tiempo necesario para empezar de nuevo.
En la práctica, puede bastar con decir: «Quiero entender qué te ha dolido. No tenemos que resolverlo todo ahora, pero me gustaría que pudiéramos hablarlo». Escuchar no significa estar de acuerdo con todo, sino tomar en serio lo que vive la otra persona.
La confianza, además, no se recupera en una sola conversación: se reconstruye poco a poco, con gestos concretos y coherentes que muestran que el cambio es real.
Perdonar también es una forma de fidelidad
Es más fácil cuidar una relación cuando todo marcha bien. El desafío aparece con las discusiones, las decepciones y las diferencias que parecen repetirse una y otra vez. ¿Qué significa entonces elegir a la misma persona cada día?
En «¿Cómo es posible permanecer fiel a una única persona y amarla durante toda una larga vida?» (pregunta 126, p. 172), YOUCAT Amor para siempre presenta la fidelidad como algo cotidiano: dar el primer paso después de una disputa, tolerar las debilidades del otro, animarlo y buscar su bien incluso cuando la convivencia resulta difícil.
Para Santi y Tati, pensar en el matrimonio como un proyecto para toda la vida les ayuda a mirar los conflictos con perspectiva. Los desacuerdos no tienen por qué ser una señal definitiva sobre el futuro de la relación.
La pregunta «¿Cómo puedo prometer fidelidad «tanto en la prosperidad como en la adversidad» si no sé qué tan difíciles serán los días que vendrán (alcohol, drogas, infidelidad)?» (pregunta 127, p. 173) aborda la incertidumbre que acompaña al compromiso. No podemos anticipar todas las dificultades. YOUCAT Amor para siempre recuerda que quienes se casan «asumen conscientemente el «riesgo residual» de un futuro incierto porque saben que Dios está a su lado», y anima: «con la ayuda de Dios serás fiel». Buscar cómo afrontar las dificultades y pedir ayuda cuando sea necesario forma parte de esa confianza. La fidelidad no significa que nunca habrá conflictos, sino que el amor también se demuestra en la manera de atravesarlos.
Perdonar no significa aceptarlo todo
Perdonar no es justificar lo ocurrido, restarle importancia al daño ni aceptar que se repita. Se puede perdonar y, al mismo tiempo, reconocer que una conducta estuvo mal y que es necesario cambiarla.
Santi y Tati han aprendido a reconocer sus propios errores sin dejar de señalar aquello que les ha hecho daño. La humildad permite mirar al otro con misericordia, pero no obliga a minimizar lo sucedido ni a asumir la responsabilidad por los actos del otro.
En «Si Dios quiere que seamos felices, ¿por qué tenemos que soportar un matrimonio desdichado?» (pregunta 128, p. 174), YOUCAT Amor para siempre anima, ante todo, a «hacer todo lo posible por salvar el matrimonio, incluso con ayuda profesional». Pero es claro: cuando hay violencia o abuso, «nadie está obligado a mantener la vida en común». Para estos casos, la Iglesia contempla la «separación de mesa y lecho» (pregunta 145, p. 197) —es decir, dejar de convivir— para proteger a la parte más débil; y aun así, el libro recuerda que «con eso el matrimonio de ustedes no termina». La seguridad y la protección de la persona afectada son prioritarias. El perdón nunca debe utilizarse para presionar a alguien a permanecer en una situación dañina.
Si vives violencia o abuso —físico, psicológico, sexual o económico—, perdonar no significa quedarte. Nadie tiene que soportar la violencia para demostrar que sabe amar. Tu seguridad es lo primero: si estás en peligro, llama a los servicios de emergencia (112 en la Unión Europea) o a la línea de atención a víctimas de tu país, y habla con alguien de confianza: un sacerdote, un orientador familiar o un profesional.
¿Quién da el primer paso?
Después de una discusión, es fácil quedarse esperando a que sea el otro quien se acerque o pida perdón. Pero, si ambos esperan lo mismo, el silencio puede prolongarse.
Para Santi y Tati, cualquiera de los dos puede tomar la iniciativa, independientemente del papel que haya tenido en el conflicto. Tomar la iniciativa requiere humildad y recordar que la relación importa más que ganar una discusión.
Eso no significa cargar con toda la culpa. Significa preguntarse qué está en nuestras manos para abrir el diálogo: reconocer un error, expresar el deseo de arreglar las cosas o proponer un momento para hablar con calma. Esto vale para los desencuentros de una relación sana: cuando hay violencia o abuso, no le corresponde a la persona herida tomar la iniciativa, sino protegerse y pedir ayuda.
Los «diez pasos de la reconciliación» de YOUCAT Amor para siempre (pp. 198-199) invitan a descubrir en la debilidad del otro la propia fragilidad y a mostrarse vulnerable. A veces, decir «No quiero que sigamos así; ¿podemos hablar?» puede abrir una puerta que el orgullo mantenía cerrada.
Rezar juntos también puede ayudar
Santi y Tati rezan juntos antes de dormir. Este momento les ayuda a no terminar el día enfadados y a ponerse ante Dios, incluso cuando todavía quedan cosas por resolver.
La oración no sustituye una conversación pendiente, una disculpa sincera o los cambios necesarios. Sin embargo, puede ayudar a mirar el conflicto con humildad y pedir fuerza para acercarse al otro.
El noveno de los «diez pasos de la reconciliación» (p. 199) lo resume así: «Ora pidiendo el Espíritu Santo de la reconciliación. Ora como si todo dependiera de Dios y actúa como si todo dependiera de ti».
¿Y tú?
No hay recetas: cada pareja tiene su propio camino. Pero perdonar en pareja requiere tiempo, verdad y paciencia. No siempre significa resolverlo todo en una conversación ni recuperar inmediatamente la confianza. A veces, el primer paso consiste en dejar de evitar lo que duele y atreverse a hablarlo con amor.
La próxima vez que un desacuerdo te deje esperando que el otro dé el primer paso, pregúntate: ¿qué puedo hacer para abrir un camino hacia la reconciliación sin negar lo que me ha dolido ni dejar de respetar mis límites?
¿Quieres seguir profundizando? Descubre YOUCAT Amor para siempre —en especial «¿El perdón también tiene límites?» y los «diez pasos de la reconciliación»— y comparte la conversación en un grupo de estudio YOUCAT.
Foto: SHOX ART / Pexels
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