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Noticias ¿Cómo discernir la vocación al matrimonio? La historia de Anastasia Pinto

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¿Cómo discernir la vocación al matrimonio? La historia de Anastasia Pinto

«Yo pensaba: no quiero esto. Quiero estar soltera. Si esto es el matrimonio, no lo quiero».

Durante su infancia y adolescencia en Mumbai, Anastasia Pinto había conocido de cerca matrimonios marcados por conflictos, rupturas y violencia. Le costaba imaginar que casarse pudiera ser una buena noticia para su propia vida.

Hoy vive en Roma y trabaja en comunicación para la Iglesia. Estando soltera y entre una ciudad y otra, Anastasia ha ido descubriendo qué significa amar y, sobre todo, que el matrimonio puede ser una llamada que va más allá de los sentimientos. No fue una conclusión a la que llegara de repente.

mins read | 01. octubre 2026 | YOUCAT Communications

Cuando otra historia se vuelve posible

A los 17 años, durante un retiro, Anastasia vivió una experiencia profunda de Dios. Se sintió amada y acogida, y empezó a dedicar más tiempo a la fe y al servicio. Aquella experiencia no borró lo que había visto del matrimonio, pero abrió una pregunta: ¿podía existir otra manera de vivirlo?

Con el tiempo conoció parejas cuya fe se hacía visible en la vida diaria. «Era algo precioso. Podías ver que no eran solo ellos dos; era como si fueran tres. Dios estaba presente en esa relación».

También vio familias que compartían su tiempo y su casa con otras personas. Su amor no terminaba en ellas mismas: se convertía en servicio a la comunidad. «Me quedé asombrada. Pensé: “Yo también quiero esto. Así de bonito puede ser el matrimonio”».

Anastasia comenzó entonces a considerar algo que antes rechazaba. Cerca de los 20 años, empezó a entender el matrimonio como una posible vocación: una llamada a aprender a amar y a construir una vida con otra persona ante Dios.

Eso no significa que toda persona esté llamada a casarse. Tampoco convierte un deseo en una certeza. Discernir requiere tiempo, oración, libertad y personas de confianza con quienes hablar.

Esperar también es prepararse

Cuando tenía unos 21 años, alguien quiso iniciar una relación con Anastasia. Ella sintió que aún no estaba preparada y buscó consejo. Una mujer casada que la acompañaba en su camino de fe la animó a tomar en serio su deseo de matrimonio sin apresurarse a decidir.

Le propuso rezar por su futuro esposo. Anastasia empezó a hacerlo y conserva esa práctica hasta hoy. También escribió una lista de diez cualidades que esperaba encontrar en él. Entonces recibió una pregunta inesperada: ¿estaba intentando cultivar esas mismas virtudes en sí misma?

La lista dejó de ser solo una descripción de la persona que esperaba conocer. Se convirtió en una manera de examinar su propia vida. Anastasia la lleva a la adoración y la presenta a Dios.

Su experiencia plantea una pregunta que puede servir incluso a quien todavía no sabe si quiere casarse: mientras pienso en la persona con quien me gustaría compartir la vida, ¿en quién me estoy convirtiendo?

Rezar por un futuro esposo y escribir una lista fueron decisiones personales de Anastasia, no pasos que todos deban seguir. Lo que su historia ofrece es una invitación a conocerse mejor, crecer en libertad y buscar acompañamiento.

Amar no es solo un sentimiento

En ese camino, Anastasia empezó a reflexionar sobre la castidad, la espera y la responsabilidad en las relaciones. Para ella, prepararse no consiste en alcanzar una vida perfecta antes de conocer a alguien. Consiste en aprender a tratar a otra persona con respeto y en no pedirle que resuelva por sí sola nuestras heridas.

«Amar no es simplemente un sentimiento. El amor es una acción. Es algo que pones en práctica».

Esa convicción no minimiza el daño que pueden causar las relaciones. Anastasia conoce historias de matrimonios rotos y de violencia. Las dificultades de una pareja no deben confundirse con situaciones de abuso: nadie tiene que soportar la violencia para demostrar que sabe amar.

Ella también ha aprendido a desconfiar de la idea de que una relación llenará automáticamente todo vacío. «El matrimonio no es una forma de llenar un vacío. Es una alianza en la que hay ajustes y responsabilidad mutua».

La fe no se descubre a solas

Después de la pandemia, Anastasia colaboró con YOUCAT en India, especialmente en diseño y comunicación. Recuerda con cariño un grupo de estudio en línea que reunía a jóvenes de distintos estados del país. Rezaban, leían la Sagrada Escritura y compartían preguntas y experiencias.

Allí volvió a encontrar algo que había visto en las familias que la inspiraron: la fe crece cuando puede conversarse y vivirse con otros. Una comunidad no decide la vocación por nadie, pero puede ayudar a escuchar, preguntar y dar el siguiente paso.

Las preguntas que atraviesan la historia de Anastasia también aparecen en YOUCAT Amor para siempre: ¿puedo desear el matrimonio y seguir abierto al plan de Dios? ¿Cómo reconozco si mi vocación es otra? ¿Vale menos mi vida si no encuentro pareja? El libro ofrece un punto de partida para pensar y conversar sobre el amor, la libertad y el matrimonio.

Desde Mumbai hasta Roma, Anastasia no ha encontrado una respuesta rápida para cada pregunta. Ha encontrado personas, experiencias de fe y gestos concretos que la ayudan a crecer. Su historia recuerda que discernir una vocación también puede empezar así: aprendiendo a escuchar a Dios y a amar mejor, hoy.

¿Quieres seguir explorando estas preguntas? Conoce YOUCAT Amor para siempre y comparte la conversación en un grupo de estudio YOUCAT.